Primero dibujamos el proceso.
Una lista de funciones no explica una operación. Revisamos los pasos actuales, quién toma decisiones, qué datos se necesitan y dónde aparecen errores. Eso permite separar lo indispensable de las mejoras posteriores.
- Usuarios, roles, permisos y escenarios de uso.
- Entradas, reglas y salidas esperadas.
- Criterios concretos de aceptación.